La Ciudadela de Machu Picchu

La Ciudadela de Machu Picchu

La Ciudadela de Machu Picchu

La Ciudad Inca de Machu Picchu se encuentran a 2.430 m.s.n.m, en la cordillera de Vilcabamba en la Provincia de Urubamba, ubicado en el departamento del Cusco, sobre una estrecha loma rodeada por precipicios. Como nadie conoce el verdadero nombre de la ciudad, se la llamó Machu Picchu, que en quechua significa “montaña vieja”. Muchos se preguntan por qué se construyó una ciudad en un sitio de tan difícil acceso. Algunos arqueólogos suponen que estaba dedicada a los dioses y el lugar se consideraba sagrado. Otros piensan que fue un refugio para las familias más importantes, frente al temor de un ataque enemigo. No se sabe con exactitud cuándo se fundó. Se cree que comenzó a construirse alrededor del año 1438, aunque hay historiadores que piensan que es más antigua. También es un misterio por qué la abandonaron sus habitantes. Se supone que los pobladores la dejaron cuando los españoles conquistaron el Imperio Inca en 1532. Otra teoría dice que es posible que sus moradores fueran víctimas de una epidemia o que hayan sido asesinados por tribus enemigas.

En el área construida de Machu Picchu, hay dos sectores definidos: sector agrícola y sector urbano

Ciudad de Machu Picchu

Sector Agrícola

Está conformada por más de 100 andenes, construidos en un territorio de empinada ladera que ocupa el 60% del total del área edificada. En esta zona se ubica diversos monumentos y lugares de intereses, que a continuación referimos:

La Roca Funeraria

Es un bosque de granito finamente labrado a manera de altar, aparte de los rituales funerarios (momificación de los cadáveres) fue también usado para rituales de sacrificios, curaciones y ofrendas a la Pachamama.

En la parte noreste de este bosque, hay una argolla labrada en la misma roca, que debió ser usada para atar a la llama que iba a ser sacrificada.

La Roca Funeraria

La Apacheta

Construida por una ruma de piedras, de regular tamaño, ubicada cerca de la roca funeraria. Se puede verificar que el tipo de estos guijarros es de origen volcánico, caliza, arenisca y canto rodado, que no corresponden a la orografía del lugar y evidentemente proceden de otros lugares. Algunos provienen del Altiplano, de la costa, del Cusco, y el resto del valle del Vilcanota. Este hecho ha generado interrogante, como: ¿Quiénes y para qué trajeron estas piedras? Es posible que sean ofrendas acarreadas por peregrinos de la época Inca, a semejanza de cómo viene ocurriendo con actuales romeros andinos cuando llegan al santuario de Huanca, Copacabana y Qoyllur Rit’i y. Según tradición andina contemporánea, cuando uno visita un lugar sagrado por primera vez, ya sea un santuario, la cumbre de una montaña o pasa por un abra (puerto de montaña), tiene que llevar su piedra, con la aspiración de ofrendar, recibir protección y beneficios de entes sagrados de lugar.

La Apacheta

La Casa del Vigilante

Recinto, de tres muros, cuyas paredes son de corte rústico; y tres grandes ventanas abiertas orientadas hacia el este. Por su forma corresponde a una “wayrana”. Desde aquí se tiene una vista panorámica de Machu Picchu, Wayna picchu y alrededores.

Su función fue la de refugiar al funcionario encargado de controlar el acceso a la ciudad, de quienes llegaban por los dos caminos principales: el que ingresaba por el Intipunku; y, el otro, que venía de Vilcabamba, vía Wayraqtambo, por la parte occidental de la montaña de Machu Picchu.

La Casa del Vigilante

La Gran K’allanka

Es un recinto grande de una sola planta, que cuenta con ocho amplios ingresos orientados al este. Este recinto funcionó como albergue para hospedar a los servidores que acompañaban a los líderes que llegaban a Machu Picchu.

Las Qolqas (almacenes). Es un conjunto de siete recintos, destinados al almacenamiento de la producción agrícola, utensilios domésticos y herramientas. En medio de éstos, existe un pasadizo que constituye uno de los ingresos a la ciudad. Algunos lucen techos de paja, recientemente restaurados.

La Gran K'allanka

El Foso Seco

Es una falla geológica no activa, aprovechada por los constructores de Machu Picchu como línea divisoria entre la zona agrícola y urbana, asimismo fue utilizada como un canal colector de las aguas pluviales que drenan de los andenes.

SECTOR URBANO

Constituye aproximadamente el 40% del total del área construida. Hacia el sureste está protegida por una muralla circundante, con accesos controlados; y en el margen oeste cuenta con la defensa natural de un abismo de cerca de 600 m. de profundidad Dentro de este espacio urbano, existe un estimado de 172 recintos; cumpliendo, cada cual, una función específica, como la de alojamientos, templos, depósitos, viviendas, corrales, jardines, talleres de metalurgia, cerámica y textilería, etc. Asimismo, conforman su diseño urbano estrechas calles, amplias plazas, graderías, jardines y fuentes de agua. Los lugares más representativos, son los siguientes:

El Ingreso Principal

Está conectado con el camino Inca. Constituyó la entrada oficial a esta sacra ciudad, a la que se ingresaba con señales de reverencia. Su denominación adecuada seria “Llaqta punku” (la puerta de la ciudad). En su parte posterior, en ambos vanos, hay cajuelas conteniendo una piedra cilíndrica; y encima del dintel se observa otra pequeña roca incrustada en la pared, que presenta un orificio al medio cuya utilidad fue para amarrar la puerta que estaba hecha de troncos.

El Ingreso Principal

La Qolqa de las Ofrendas

Es una edificación de dos niveles, con grandes ventanas. Esta qolqa funcionó como almacén de las ofrendas que traían los peregrinos.

La Qolqa de las Ofrendas

Las K’ allankas de los Peregrinos

Son pequeños galpones que sirvieron para dar alojamiento a las selectas comitivas que acompañaban a los líderes que visitaban la ciudad.

La Qolqa de las ofrendas y las K allankas de los peregrinos son recintos inmediatos al ingreso principal, las cuales constituyeron la zona donde los visitantes- en cuanto accedían al área urbana- dejaban sus ofrendas y descansaban; para posteriormente ingresar a los templos y cumplir con las actividades religiosas

La Cantera

Llamada en quechua Rumiqolqa, o sector de donde se extrajo el material lítico para la construcción de Machu Picchu.

Aunque se han identificado hasta tres canteras, es pertinente entender que gran parte de las piedras fueron halladas expandidas en forma desordenada, y estas rocas sueltas fueron el resultado de un caos geológico. Al respecto, dice el geólogo Kalafatovich: “Este caos es producto de la acumulación de antiguos derrumbes, como se ve frente al templo principal y en el camino a Wayna Picchu. Estos bloques de piedra han sido sin duda usados por los canteros Incas “.

Las rocas son de granito blanco y gris, compuestas de mica, feldespato, cuarzo, biotita y moskovita; aunque también se han encontrado lajas pizarrosas negras y piedras cilíndricas de color verde, que fueron extraídas de lo alto del cerro Machu Picchu y alrededores.

La Cantera

La Plaza Sagrada

Bingham lo denominó así, por constituir el patio del Templo principal, del Templo de las Tres Ventanas y de la Casa del Sacerdote. Hacia el oeste de esta explanada, hay una especie de balcón, desde donde se tiene una hermosa vista del valle profundo, formado por el río Vilcanota, la cordillera del Vilcabamba y los acueductos y viviendas de la hidroeléctrica.

Este lugar fue el escenario de las ceremonias más trascendentales en honor a la divinidad. Entendiéndose que los rituales públicos se hacían en las plazas; y los recintos de los templos servían, primordialmente, para albergar los símbolos sagrados y practicar rituales internos.

Sobre su superficie aparecen dispersas tres piedras misteriosas: la más grande tiene la forma de un altar, el otro es un bloque cuadrangular que constituía un altar; y la tercera es una pequeña afloración de roca, intencionalmente esculpida con la forma de un rombo, cuyas puntas señalan exactamente hacia el norte, sur, este y oeste, y en su base luce pequeños altares. Es posible que esta escultura constituya una illa, representando la constelación Cruz del Sur.

El Diseño Escalonado. Corresponde a una escultura de diseño geométrico, de forma escalonada, denominado “Pata Pata” conocida también como la “Pachamama”; desafortunadamente no hay registro histórico que explique su significado. Aunque arqueológicamente se reconoce que este símbolo identifica a la cultura andina desde épocas anteriores a los Incas. En Pisac y Ollantaytambo existen esculturas similares. Según propuesta de Luis E. Valcárcel, este signo representa a la Pachamama en sus tres dimensiones: Uju Pacha (mundo interior), Kay Pacha (mundo terrenal) y Hanaq Pacha (mundo espiritual); y cada uno de estos mundos se identifica con la serpiente, el puma y el cóndor, respectivamente. Otra explicación plantea que esta escultura es la representación parcial de la Chakana, cuyo opuesto complementario está expresado por la proyección de su sombra; y los tres niveles representarían los valores expresados en las trilogías de la filosofía andina: Ama Llulla (veracidad), Ama Suwa (honestidad), Ama Qella (laboriosidad, eficacia); asimismo, el Ayni (reciprocidad), la Mink’ a ( obras en beneficio de la comunidad) y la Mit’ a (impuestos); y también el Yachay (sabiduría), el Munay (amor), y el Llank’ay (trabajo). Por consiguiente, esta escultura sería un símbolo que representa el mundo en sus tres dimensiones y los valores que señalan el camino para conseguir el equilibrio social e individual indispensable para alcanzar el Hanaq Pacha (donde mora Dios). Asimismo, esta escultura está vinculada con los símbolos que representan al Tambo T’ oqo.

La Plaza Sagrada

El Templo Principal

Es un hermoso edificio de planta rectangular, formado por tres muros de bloques líticos grandes y regulares, finamente labrados. Sus paredes laterales muestran, cada una, cinco alacenas trapezoidales, simétricamente ubicadas a una misma altura; el muro central, en cambio, cuenta con siete nichos y seis clavijas, que sirvieron para colocar ofrendas y colgar objetos decorativos, respectivamente. Adyacentes a este muro, se levantan tres bloques de piedra, a manera de un altar. Cuando este templo funcionó estuvo techado; su altar adornado con mantos coloridos, conteniendo ídolos de oro y las momias de sus líderes más importantes, así como otros emblemas, principalmente la imagen de Wiraqocha y la efigie del P’unchao -símbolo sagrado representado por un ídolo de oro macizo en forma de un niño (Fig. 141), considerado como el símbolo más importante del poder imperial Inca, y que era mostrado sólo en ocasiones especiales-. Todas las representaciones y adornos de este templo fueron llevados por los Incas cuando abandonaron la ciudad; hoy luce únicamente su estructura lítica.

El Templo Principal

La Maqueta

Se llama así con fines didácticos, ya que ésta se parece a una maqueta donde están representados el área de la ciudad, el río Vilcanota, la montaña del Phutukusi y el majestuoso Wayna Picchu. En sí, se trata de una pequeña formación lítica natural que coincidentemente se asemeja al espacio geográfico donde está construida la ciudad Inca de Machu Picchu, la cual constituyó una Illa y considerada también una Waka; razón por la cual, al pie de esta, hay un altar donde se colocaban las ofrendas.

La Maqueta

El Templo de las Tres Ventanas

Denominado así por ser un recinto con tres amplias ventanas, orientadas hacia la salida del Sol. Constituye una de las construcciones más bellas de Machu Picchu, y la fina calidad de su edificación advierte su gran jerarquía. Tiene en el centro un pilar, que claramente concierta con las cavidades que están en las esquinas superiores de los muros laterales, pues servían en conjunto para sostener la viga que soportaba el techo.

De acuerdo al planteamiento de este libro, Machu Picchu fue construida con el fin de establecer una institución similar al Tambo-T’ oqo (Templo de Sabiduría), donde se aprendía -con el ejemplo y la práctica- los principios fundamentales de la filosofía Inca (ayni, minka, mita), que luego eran difundidos en los territorios conquistados. En consecuencia, el Templo de las Tres Ventanas y la escultura del Pata-Pata configuran símbolos que representan al original templo del Tambo-T’ oqo, lugar de origen de los primeros Incas; de donde surgieron fuertes y sabios, educados bajo los fundamentos representados en el diseño escalonado, que constituía la base de su poder. Es así que los Incas construyeron el Templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu como emblema sagrado, para recordar el templo de sus orígenes.

El Templo de las Tres Ventanas

La Pirámide del Intiwatana

Es una llamativa estructura piramidal (cuando se la observa desde el frente este), formada por una pequeña elevación rocosa y escalonada con terrazas, erigiéndose como un ushnu. En la cumbre de este ushnu destaca una escultura lítica, de diseño geométrico, conocido como “Intiwatana”, caracterizada por presentar niveles, un altar y dos protuberancias cúbicas: la una horizontal y la más grande vertical, cuyos ángulos están orientados a los puntos cardinales. Actualmente, a esta escultura se le atribuye diversas funciones y denominaciones, como: Intiwatana, Reloj Solar, Observatorio Astronómico y Roca de la Energía.

La Pirámide del Intiwatana

La Roca Sagrada (Wank’ a)

Es una roca in situ, que se halla rodeada por un muro bajo a manera de pedestal o altar donde se colocaban las ofrendas. Frente a esta roca se extiende un gran patio cuadrangular, con recintos o wayranas a ambos lados, orientados hacia la salida y el ocaso del Sol. Dichos recintos sirvieron para albergar a los participantes de los rituales que se practicaban en este lugar.

Unos relacionan este bloque lítico con la forma de un “cuy” (conejillo de indias), otros, como la representación de la montaña Yanantin. Desde la perspectiva esotérica, actualmente se la reconoce como un lugar sacro para meditar y tomar energía.

Efectivamente este bloque constituye una Wank’a (roca sagrada), lugar propicio para actividades espirituales (ofrendar, orar, meditar, contar penas y pedirle favores a la Pachamama). Similar a ésta, existían en otros lugares de los Andes, las cuales constituían “paqarinas” o el punto de origen existencial de un determinado grupo humano. Desde la llegada de los españoles muchas de estas fueron convertidas en santuarios católicos, como es el caso de los santuarios de Huanca y Qoyllorit’ y.

En la actualidad en diversos lugares de la región de Cusco existen rocas similares ubicadas naturalmente en medio de los terrenos agrícolas, denominadas “Wank’as”, las cuales son consideradas guardianas de los terrenos de cultivo.

La Roca Sagrada (Wank' a)

El Yachay Wasi (Casa del Saber)

Es un conjunto de recintos de muros simples y patios amplios, ubicado en el lado oriental de la plaza principal, conocido como el “Barrio Intelectual” Por ofrecer cierta comodidad, allí vivieron los maestros y sus discípulos; lugar donde los jóvenes recibían las enseñanzas de los sabios amautas (maestros) para forjarse como los futuros “lncas”.

El Yachay Wasi (Casa del Saber)

El Ajlla Wasi (Templo de las Vírgenes del-Sol)

Funcionó en el lugar conocido como el “Barrio Industrial”. Todo el local está rodeado por una muralla de muro fino. Su ingreso principal es de doble jamba, en cuyos vanos de la parte posterior aún existen las cajuelas, que eran parte de su sistema de seguridad. En su interior se levantan amplios recintos, donde vivieron las mamakunas (maestras) y las ajllas (monjas o Vírgenes del Sol) realizando actividades monásticas además de sus labores domésticas como la confección de mantos y vestidos; así también preparaban la chicha y comida para los jerarcas.

Espejos de Observación Astronómica

Son dos recipientes de forma redonda, labrados en una afloración natural de granito, parecidos a unos morteros, razón por la cual se le conoce a este lugar como: “La Sala de los Morteros”, están ubicados en el piso de uno de los recintos del templo de las Vírgenes del Sol.

Como resultado de recientes investigaciones, se ha llegado a determinar que estas muestras denominadas morteros (moledores) no tienen las características idóneas para desempeñar tal propósito -una base cóncava ni una superficie lisa para moler- por el contrario, son recipientes de base plana y ásperos. Similares a éstos existen en otros lugares de los Andes llamados “qochas” o recipientes de uso litúrgico; pudiendo ser de piedra, cerámica o madera, los cuales servían para contener el agua traída de los lagos y ríos sagrados con el fin de realizar observaciones del reflejo del sol, la luna y las estrellas; funcionando de esta manera como un espejo de agua.

Conocedores de la influencia energética de la luna sobre las mujeres, las Vírgenes del Sol de Machu Picchu usaban estas gochas, para llevar a cabo sus diversos rituales en honor a la Mama Killa (Madre Luna). Estos rituales se realizaban según los períodos y fenómenos lunares, los cuales eran observados en estas gochas; y lo hacían con ayunos, oraciones y cánticos, invocando a la divina Mama killa que nunca las abandone y que siempre las ayudara a fortalecer su castidad (virginidad).

Sobre el recinto que alberga a estos espejos de agua, actualmente se discute sobre si tuvo o no techo este recinto; Kenneth Wrigth y Alfredo Valencia suponen que no.

Espejos de Observación Astronómica

La Casa del Inca

Es la construcción de uso doméstico más elegante de Machu Picchu, cuenta con varios recintos. El patio central está cercado por dos habitaciones amplias de fino acabado con hermosos dinteles, y otros dos recintos pequeños de tres muros, con evidencia de haber tenido un techo de pronunciada inclinación. En el piso del patio destacan dos pequeños afloramientos de roca granítica, que al parecer fueron usados como morteros o moledores. Aunque otros afirman que fueron espejos para la observación astronómica.

El Apunchiq o Apu Inka de Machu Picchu (representante del Qhápaq Inka) habría habitado esta casa, rodeado de allegados y servidores. Su habitación fue el recinto sur-este, en cuyo interior hay una inusual división, la cual correspondió al baño (para bañarse), ya que en la base hay un orificio de drenaje. En otro de sus costados, se levanta una tapia baja a manera de cama, razón por la que se le denomina la “Cama del Inca”.

La Casa del Inca

El Templo del Cóndor

Es una bella escultura lítica, obrada aprovechando la naturaleza orográfica del lugar. Se trata de un afloramiento de roca plana triangular, en cuyo extremo orientado hacia el este, están esculpidos el collarín y la cabeza con pico y ojos de un cóndor. Bajo la punta del pico hay un orificio que posiblemente sirvió para ofrendar, vertiendo en ella la chicha sagrada (ñawin ajha) o la sangre de algún animal sacrificado. La roca plana conforma el cuerpo del ave, y en lo alto se hallan dos distintas y grandes rocas que representan las gigantescas alas extendidas en posición de vuelo.

Las entrañas del cóndor en este templo están representadas por una pequeña cámara en el que se halla otro nicho funerario. En las excavaciones de este lugar se hallaron restos de cerámica, huesos de cuy y llama.

El Templo del Cóndor

El Altar de los Apus

Es una roca in situ, con una inclinación pronunciada parecida a un rodadero. En su parte superior existe una escultura a manera de un asiento, que corresponde a un altar que da vista a las montañas de Wayna Picchu, Phutukusi, Yanantin, Waqaywillka, y a la salida del sol. Su finalidad fue acoger ofrendas en honor a los A pus o espíritus de estas montañas.

El Templo del Sol

Es la construcción de calidad superior, edificada con fina cantería y ensamblada sobre una gran roca. Uno de sus muros es semicircular, parecido a un torreón, que protege el altar que se halla en el interior; en su base se ubica una tumba.

En el lado norte hay una ventana grande, con misteriosos orificios en los vanos, y en su base exhibe un enigmático diseño escalonado. En el Qorikancha de Cusco existe una ventana similar, de la cual se dice que estaba incrustada con piedras preciosas y de la que colgaba una lámina de oro representando en alto relieve símbolos sagrados; algo similar debió haber en esta ventana. Al pie de esta, se ubican fuentes de uso ritual, usadas para los baños de purificación.

En el lado este del torreón existen dos ventanas pequeñas, una de ellas orientada a captar la luz solar del solsticio de invierno (21 de junio) y la otra del solsticio de verano (22 de diciembre).

Actualmente, está restringido el ingreso de visitantes al interior de este Templo, pues presenta un riesgo de colapso geológico. En el tiempo Inca su ingreso sólo fue permitido para la élite que participaba de las grandes ceremonias religiosas, previos rituales de purificación, incluyendo abstinencias y ayunos. En el altar de este templo ardía permanentemente el fuego sagrado, el cual era custodiado por los supremos sacerdotes; este fuego era renovado ritualmente en los solsticios.

El Templo del Sol

La Tumba Real

Es una gruta formada por una gran roca que sostiene al torreón del Templo del Sol. Está orientada hacia el este y sus paredes interiores lucen enchapadas con fina cantería, mostrando nichos y clavijas líticas. Así también, destaca una escalera tallada en roca in situ, que simboliza el camino al Hanaq Pacha. Dentro de la tumba aparece una escultura de signo escalonado que representa a la “Pachamama”.

Si se tiene en cuenta que toda cueva era un lugar propicio para cobijar las momias y considerando la calidad de esta gruta y su relación con el Templo del Sol, se deduce que ésta correspondió a la tumba de los máximos líderes de Machu Picchu.

Tratándose de una tumba de máxima jerarquía, ésta funcionó como una capilla, decorada con mantos policromos, flores, con adornos de oro y plata. Pero cuando sus pobladores abandonaron la ciudad, se llevaron las momias y sus ornamentos. En la fecha de su descubrimiento científico, en 1911, se la encontró completamente vacía. En 1912 se excavó dentro de este recinto y no se halló ningún elemento cultural.

La Tumba Real

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